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14/05/2012  Real, Última Hora

Su Gran Día

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12 de mayo de 2012. Esa será la fecha que quede en el recuerdo de Mikel Aranburu como el día en el que jugó su último partido con la Real Sociedad. Uno de los días más especiales de su brillante carrera. Una jornada plagada de sencillos pero emotivos actos que quedarán para siempre en el recuerdo del capitán y de todos los aficionados txuri urdin.

Desde la llegada del equipo al Estadio de Anoeta, con el recibimiento a Mikel y al equipo, se palpaba un ambiente distinto, especial. Había que despedir como se merecía a un futbolista que ha jugado 427 partidos oficiales con la camiseta de la Real.

Ya en el campo, en los minutos previos al partido, y tras saltar los jugadores al cesped de la mano con los infantiles del Lagun Onak y de la Real, ha sido el turno de Aranburu, que ha accedido al campo acompañado del presidente Jokin Aperribay. Allí, tras ver un vídeo con los mejores momentos de su carrera, dos grandes amigos del azpeitiarra, los bertsolaris Jon Maia y Amets Arzallus le han dedicado cariñosos bertsos antes del acto principal. Y es que el Presidente, en nombre de la familia realista, le ha hecho entrega de la insignia de oro y brillantes de la entidad bajo la cerrada ovación de todos los aficionados que han abarrotado el Estadio de Anoeta para ver su último partido como realista. El centrocampista, que ha estado acompañado por su pareja Maialen y su hijo Oihan, resoplaba para controlar sus emociones. Antes de comenzar el partido, Mikel se ha fotografiado con su pequeño y el resto de la plantilla en una instantánea realmente entrañable.

Tras el pitido final del partido, sus compañeros también se han querido sumar a la fiesta manteando al que ha sido su capitán durante todos estos años. Aranburu ha cogido el micrófono y se ha dirigido a los aficionados. “Eskerrak urte guzti hauetako laguntzagatik. Hemendik aurrera taldeari eman niri emandako maitasuna. Eskerrik asko!”. Flanqueado por sus compañeros ha dado la vuelta de honor a Anoeta y se ha marchado a los vestuarios entre el pasillo que le ha hecho toda la plantilla y entre los interminables aplausos de los seguidores realistas que han permanecido en sus asientos hasta el final para decirle adiós a Aranburu.

Así se ha despedido Mikel de la que ha sido, es y será su gente. La afición txuri urdin. Aunque para el de Azpeitia todavía quedaban más emociones por vivir. En el antepalco de Anoeta le esperaban sus familiares y amigos para cerrar este inolvidable día de un modo más íntimo.